jueves, 15 de octubre de 2015



REFLEXIÓN - MOMENTO 3


Enfrentar un dilema es ponerse  en  una situación límite, una situación  que obliga al ser humano a tomar partido o a decidir por una de dos posibles soluciones.

Según lo planteado por  Diego Gracia Guillén, es la ética la que precisamente ayuda al hombre a resolver sus dilemas morales, considerando que sólo una de las dos posibilidades puede ser la correcta, y que el objetivo de la ética como disciplina es dar razones y argumentos que inclinen el peso hacia un lado o hacia el otro, concluyendo cierta e irrevocablemente qué  respuesta es la correcta y cuál otra no. A ésta mentalidad Diego Gracia Guillén la llamó “mentalidad decisionista”

Haciendo un enfoque sobre el dilema ético anteriormente planteado, lo que la mujer en cuestión debe hacer, es un análisis minucioso con el cual logre determinar cuál de las dos posibilidades le asegura un mayor grado de éxito, teniendo en cuenta que ninguna de las dos opciones traerá consigo satisfacción.  Por un lado está la alternativa de  vender su cuerpo por la  necesidad de conseguir dinero rápidamente para devolver la salud a su hijo y por otro lado, está la posibilidad de mantener su integridad pero bajo el riesgo de no lograr conseguir el dinero necesario y perder a su hijo.

Las dos posibilidades son igualmente abrumadoras y es ahí donde es preciso cuestionar hasta donde la ética  permite dictaminar cual de las dos opciones es la correcta si ambas causan afectaciones graves.

Es por esto que desde un punto de vista personal, considero  que la ética no siempre  va a brindar salida a los problemas más complejos de la vida, sin embargo existirá siempre la  necesidad de decidir entre dos opciones.  Entonces si ésta mujer analiza los pro y los contra de cada posibilidad seguramente se inclinará por mantener la vida de su hijo  aunque su decisión no esté  necesariamente bajo los preceptos de la ética. 

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